«¡Más rápido, más rápido!»

Cuando la exhausta Alicia de Lewis Carroll en Alicia a través del espejo, se da cuenta, después de correr un buen rato de la mano de la Reina Roja, de que está todavía en el mismo punto de partida, le dice a la reina: «En mi país cuando uno corre tanto llega a otro lugar», a lo que ésta le replica: «Aquí, como ves, se tiene que correr a toda velocidad simplemente para seguir en el mismo sitio. Y si quieres llegar a otra parte, por lo menos debes correr el doble de rápido».

Vivimos en un entorno fuertemente acelerado por la tecnología y esto está trayendo y traerá consecuencias en todos los ámbitos de nuestras vidas a una velocidad tal que las hace difícil de prever. La velocidad y la aceleración son características del entorno, pero también lo son ciertos cambios de paradigma y disrupción en diversos sectores, transformaciones en el comportamiento de las personas en lo individual y en lo colectivo respecto a lo que era normal hace pocos años —y no digamos respecto a generaciones anteriores— y el auge y caída de empresas con aparición en escena de nuevos modelos y nuevas reglas de negocio.

Parece claro que muchos de estos cambios son facilitados por un crecimiento exponencial de algunas tecnologías, o mejor dicho, de convergencia de algunas tecnologías, que están irrumpiendo en nuestro día a día de forma imparable. Detrás de este entorno acelerado se encuentran conceptos que no hace mucho eran objeto más de ciencia-ficción que tecnologías reales, o que simplemente no existían. Hablamos de cosas tan distintas como la biotecnología, la robótica, la inteligencia artificial, el internet de las cosas, el big data, las impresoras 3D, los algoritmos blockchain, los coches autónomos o la realidad virtual. El impacto en nuestra sociedad —por ejemplo, en el mercado laboral— es y será enorme e inimaginable.

Todo este crecimiento exponencial tiene necesariamente que tener un impacto en la educación y en el sistema educativo a corto, medio y largo plazo, en su gestión, en el proceso enseñanza-aprendizaje, en el currículo educativo, en los formatos, en las competencias de los estudiantes, en los docentes y en el perfil de los alumnos digitales. Si imaginamos un futuro robotizado y en cambio constante, surgen preguntas sobre la función de la educación en la sociedad, el tipo de ciudadanos que queremos y debemos formar y qué conocimientos, qué competencias o incluso qué valores debemos incluir en los currículos educativos.

Por otro lado, todo este entorno puede traer consigo elementos de riesgo para la sociedad. Si se produce pérdida o transformación de puestos de trabajo y la riqueza y el control de los datos se halla concentrada en unos pocos, hay muchas posibilidades de aumentar también exponencialmente la brecha digital y la económica. Hay quien habla de un futuro poscapitalista y los escenarios que nos presentan los futuristas se encuentran entre dos extremos: el primero, una tecno-utopía, un paraíso del conocimiento y la automatización en la que el desarrollo tecnológico es bueno per se y el segundo, una distopía neofeudal o liberalismo extremo que provoca un cataclismo social. Debemos creer que hay un camino intermedio —no nos queda otra opción— e intuyo que la educación tiene mucho que ver con este camino.

Para tener diferentes puntos de vista y enriquecer este debate he charlado con siete expertos de diferentes ámbitos, con opinión fundamentada sobre todos estos temas y lo he plasmado en un libro: La Reina Roja [1]. Les he hecho preguntas similares acerca de cómo ven el entorno de crecimiento exponencial global actual y de cómo creen que afecta al comportamiento de las personas y a las dinámicas colectivas y empresariales. También les pido que me expliquen si ven un impacto en la educación y en el sistema educativo, cuál es la función de la educación en la sociedad y qué tenemos que enseñar a nuestros alumnos. Finalmente, les hago hacer un ejercicio de futurología para que me puedan dar su opinión sobre los distintos escenarios a los que se enfrenta la sociedad y cuál es el papel o responsabilidad de la educación, de las empresas y de las administraciones en este futuro incierto.

La Reina Roja quiere contribuir a un debate inaplazable en nuestra sociedad y que se prevé apasionante. Siete enfoques muy variados, complementarios e incluso muchas veces contradictorios, aunque siempre estimulantes y enriquecedores. Xavier Ferràs, Miguel de la Ossa, Trina Milan, Enrique Dans, Baptista Borrell, Javi Creus y Jordi Riera Romaní, gracias por haberlo hecho posible.


[1] Garcia Brustenga, G. (2017) La Reina Roja. Siete entrevistas a expertos sobre la función de la educación en la sociedad líquida. Barcelona: Editorial UOC http://www.editorialuoc.com/la-reina-roja

Share:
Share on LinkedInTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone
Guillem Garcia Brustenga on Twitter
Guillem Garcia Brustenga
Senior Telecommunications Engineer by the Universitat Politècnica de Catalunya (1997) he helds a Master's degree in Multimedia and both postgraduate degrees in Business Administration and Project Management.
He has been involved in the management of several UOC technology projects in innovation areas related to the Internet as a facilitator of the University's educational innovation from the eLearn Center. He is currently looking for creative solutions to boost the translational research on e-Learning in the UOC and solutions to reinvent the concept of Research Center in a virtual environement. He is interested in innovation models and strategies, in the digital transformation of companies, in arising opportunities and in the effect that technology has -and the exponential growth it causes- on individuals, society, the labor market and education.