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Una institución educativa que esté interesada en impulsar y evaluar el impacto que su innovación docente tendría en la mejora y transformación de sus procesos de enseñanza/aprendizaje, deberá hacerlo considerando los siguientes planteamientos previos:

Situándose en el marco de su estrategia y modelo de I+D+i: ¿se está entendiendo la emergencia del futuro panorama educativo y cómo le influyen las nuevas tecnologías? ¿está en línea con las direcciones de crecimiento de su modelo educativo? ¿Se han analizado minuciosamente las dimensiones del aprendizaje de sus estudiantes identificando sus deseos y necesidades para mejorar los resultados y experiencia de éste? ¿Qué nuevas herramientas pueden ayudar a los docentes a responder eficazmente a las necesidades formativas de los alumnos?

Anticiparse y reconocer con acierto estas necesidades que afectan a la actividad y desarrollo docente, servirá para establecer un portafolio de proyectos competitivo. Este quedará configurado por un conjunto de iniciativas de naturaleza diversa, como lo son los diferentes patrones de aprendizaje que sigue cada estudiante y los retos/problemáticas a los que se enfrenta durante su etapa formativa. A su vez, cada proyecto requerirá le sean destinados también una serie de medios, recursos e indicadores de evaluación diferentes.

El programa, pues, ha de mezclar de manera coherente y equilibrada aquellas innovaciones incrementales que han de servir para la mejora continua del proceso formativo y las disruptivas, que permitan explorar el impacto de las nuevas tecnologías para transformar los procesos de enseñanza/aprendizaje haciéndolos más atractivos y competitivos.

En el capítulo de cultura de participación, es importante analizar si la comunidad de profesores dispone de una “experiencia idónea” de contribución a la actividad innovadora que les motive y permita un desarrollo personal: adecuados grados de libertad, autonomía y tiempo para destinar a la “causa” del cambio, mecanismos para compartir sus ideas, formación, cultura de asunción de riesgos, sistema de reconocimiento y recompensa por sus aportaciones.

Situando la mirada en las futuras implantaciones, es fundamental conocer si el modelo educativo de la institución es lo suficientemente dinámico y flexible como para adoptar la nueva innovación docente de manera natural y sin requerir cambios significativos. Según el modelo de distancia y dependencia (Zhao, Pugh, Sheldon y Byers, 2002) uno de los factores de éxito de dicha innovación dependerá de lo próxima que esté de la práctica existente en el centro educativo, en lo relacionado con: la práctica en las aulas, la pedagogía, la cultura de la escuela o las estructuras de ésta dependiendo de la naturaleza de cada innovación.

Otro de los factores que influyen en su éxito tiene que ver con los recursos e infraestructuras de los que dispone la organización. Aquí cabe preguntarse si la innovación a introducir encaja con la actual estrategia tecnológica de la organización. ¿Se puede producir y mantener con los actuales recursos (equipos, personas…)? ¿Qué intensidad de inversión tecnológica requerirá? ¿Se posee la capacidad para ofrecer un adecuado soporte técnico en su despliegue?

Conviene también preguntarse si para implantar innovaciones docentes, se han trabajado antes entre la comunidad de profesores acciones destinadas a vencer reticencias al cambio o a los beneficios que la innovación aporta a la propuesta educativa. Conseguirlo eficazmente es importante para que acojan con confianza e interés las nuevas herramientas y aplicaciones propuestas y dispongan de la actitud deseada para su implantación en los escenarios de aprendizaje.

Junto a los medios técnicos y organizativos que aseguren su acceso, las innovaciones han de llevar consigo un plan de capacitación para que los profesores conozcan a fondo sus características y sepan extraer la máxima eficiencia y potencial durante su puesta en marcha durante los procesos docentes.

Según Ramon González Cambray, Director Académico del Máster de Dirección y Gestión de la Innovación de la UOC:

 

“Para afrontar el cambio y los constantes retos de transformación educativa que viven, las instituciones formativas del s. XXI, con formas de organización en red e intensivas en conocimiento, abordan la innovación como un proceso que deben gestionar eficazmente para conseguir una diferenciación estratègica de calidad en su propuesta educativa”

 

Aunque la lista es extensa, estas son solo algunas de las cuestiones previas a considerar por la institución para organizar sus procesos con el fin de tener éxito en la implantación de futuras innovaciones docentes.


Bibliografía

Performance Measuring Open Innovation

Overcoming the barriers to educational innovation

Innovation Metrics. A new white paper by Langdon Morris

Managing Risk and Reward in an Innovation Portfolio

Critical Success Factors of Technological Innovation

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José López
Innovation at the UOC's eLearn Center. With a Diploma in Business Science from the Universitat Oberta de Catalunya, he has followed postgraduate studies in Product Management and Innovation in Technology, Creative Processes, Network and Systems Administration and Management and Trainer Training. Specialising in the field of innovation process and project management he has, since 2007, formed part of the innovation management team at the Universitat Oberta de Catalunya, offering support for the implementation of the University’s innovation model.